
Directores primera mitad SXX
Esta sección reseña películas y directores de la primera mitad del siglo XX, especialmente los inicios del cine sonoro.
Antes de hacer una reseña, veremos la película, por lo que la página a se irá llenando en la medida que podamos acceder a ellas en algún idioma romance o en inglés.
Leontine Sagan y "Muchachas en Uniforme" (Mädchen in Uniform)
Alemania, 1931
Trata sobre el estricto sistema de educación y vida dentro de un internado de niñas en la región prusiana.
La película se inicia con una serie de imágenes de la arquitectura del internado, donde se destaca principalmente su espíritu militar, y, para recalcar lo anterior, vemos a las alumnas caminando, más bien desfilando, con sus uniformes a rayas por un jardín.
La protagonista es Manuela, una adolescente que acaba de perder a su madre y que es llevada a esta institución por su tía. El lugar es prácticamente un instituto militar para niñas, ya que, según lo comentado por su directora, su misión era formar mujeres y madres de soldados. Sin embargo, hay una profesora (en contraposición a la estricta directora) que es cercana con las alumnas, lo que genera en algunos casos, especialmente en Manuela, vínculos platónicos que van más allá de la simple relación maestra-alumna. A pesar de ello, el film solo roza el tema lésbico y se centra más en la falta de cariño y la disciplina inflexible a la que son sometidas las muchachas.
Quienes dan ritmo al film son los personajes secundarios, un grupo de muchachas que no se atacan entre sí, sino que forman una cofradía que se protege y se ayuda. Dato interesante, los uniformes eran a rayas, muy parecidos a los usados posteriormente en los campos de concentración.











King Vidor y Halleluya!
EEUU 1929
Drama musical que trata sobre las desventuras de Zeke, un agricultor de algodón afroamericano.
La acción se inicia cuando junto a su familia (compuesta por sus padres, sus hermanos y Missy Rose, una muchacha adoptada por su madre) están finalizando la cosecha de algodón. Zeke parte con su hermano Spunk al puerto fluvial, donde el algodón era pesado y compactado para su transporte por el río. En ese lugar conoce a Chick, una prostituta que lo fascina y quien, junto a su proxeneta Hot Shot, estafa a Zeke jugando a los dados. Cuando éste le va a pedir cuentas, se inicia una pelea, en la que Zeke dispara y hiere de muerte a Spunk. Zeke vuelve a su hogar con su hermano muerto, donde tiene un arrebato místico que lo lleva a convertirse en predicador. Su mala estrella (y sus malas decisiones) lo persiguen, como pastor se vuelve a encontrar con Chick, quien cree sufrir una conversión religiosa ante la prédica de Zeke, lo sigue en sus prédicas, sin embargo, Zeke se rinde a sus pies y huye con ella, dejando a su familia y a Missy Rose, con quien se había casado.
Pasa el tiempo y volvemos a encontrarnos con Zeka, ahora convertido en un obrero, viviendo con Chick, quien ya está aburrida de la vida que lleva con él. Para su fortuna, aparece Hot Shot, con quien acuerda huir. En la huida, son perseguidos por Zeka, Chick cae del carruaje y muere; Zeka persigue a Hot Shot y lo mata. Zeka va a la cárcel, cumple su condena y vuelve con su familia y Missy Rose, quienes lo reciben con alegría cual hijo pródigo. Fin
Si bien se podría decir que la película posee la estructura del camino del héroe, vale la pena detenerse en los detalles: primero, son todos afroamericanos, no existen los blancos, es un mundo aparte; la música y las escenas grupales están llenas de musicalidad y naturalidad, destacable es la escena en que Zeka abandona a su familia para huir con Chick, es un concertatto con voces principales y coro, sobrecogedor; la femme fatale, personificada por Chick, quien se convierte en la presencia diabólica y detonante de las tragedias del film (casi una Carmen).






Jean Renoir y La Chienne
Francia 1931
Trata sobre Maurice Legrand, un abúlico cajero y pintor aficionado, con una vida monótona y una mujer (Adéle) que solo lo hablaba para insultarlo y criticar sus pinturas mientras alaba a su primer marido (Sargento Alexis Goddard) muerto en la primera guerra mundial.
De vuelta de una comida con otros pintores, Legrand ve a una pareja discutiendo, la mujer (Lulú) es golpeada por su novio borracho (Dedé), Legrand se acerca a defenderla y queda prendado de ella, convirtiéndola al poco tiempo en su amante, con departamento incluido (pagado con pequeños robos hechos en su trabajo). En este lugar, Legrand cuelga sus pinturas, las que curiosamente no firma. Lulú, que en realidad es una prostituta, sigue manteniendo a su proxeneta Dedé, quien al no obtener dinero suficiente de ella, se lleva los cuadros, los ofrece a un galerista e inventa a una pintora ficticia, la americana Clara Wood. Al poco tiempo, Legrand se encuentra con sus cuadros expuestos en una galería, a precios bastante elevados, sin embargo, era tal el nivel de sumisión con Lulú, que no le pide mayores explicaciones.
Ahora viene el giro de la trama, Legrand se encuentra con un vagabundo que resulta ser el marido muerto de su mujer, quien no es un Lázaro resucitado, sino un truhan que escapó de la guerra con un nombre falso, estuvo preso y ahora se dedica a la vagancia. Este resucitado solo ha venido a cobrar a Legrand su pago por la cesión de Adéle, éste al principio con sorpresa y luego con gran ingenio, convence al sargento que es justo que tome la parte que le corresponde de los ahorros de Adéle, le indica que no estarán una noche, de manera que pueda entrar y sacar el dinero. Como es fácil de suponer, esto es una treta de Legrand, llega esa noche, no ha salido y cuando entra Goddard, su mujer, llena de terror, llama a los vecinos, quienes ingresan a la casa, sorprenden al sargento, Adéle lo reconoce y Legrand, en forma muy solemne, declara que los derechos de Goddard están sobre los suyos.
Posteriormente vemos a un Legrand que sale cantando y alabando su libertad, cuya alegría se desvanece cuando llega al departamento que arrienda para Lulú y la encuentra con Dedé. Esta escena es muy interesante, primero, recuerda mucho a "Naná" de Zola, cuando el conde Muffat la sorprende con un cómico de poca monta, y, segundo, desde el punto de vista de filmación, porque en vez de mostrar desde dentro a los personajes, se aleja de ellos y hace un barrido horizontal de los tres desde el exterior a través de las cortinas de la ventana de la habitación, de alguna manera, toma distancia. Legrand se va, Dedé se va y queda sola Lulú. Al rato vuelve Legrand a rogar a Lulú, quien le dice que solo le interesa si pinta, de manera que Dedé pueda vender sus cuadros y ante los lamentos y reproches de Legrand, Lulú solo ríe, él no resiste y se abalanza sobre ella. Mientras la cámara los deja de enfocar y se mueve hacia un abrecartas que está sobre la cama, posteriormente lo vemos salir, nadie escuchó nada, nadie lo vio, pues afuera había unos cantantes callejeros que acaparaban la atención de los vecinos. Dedé vuelve, pero a él sí lo ven, lo declaran sospechoso de asesinato y es condenado a muerte. Legrand, quien también había sido interrogado en su rol de amante de la occisa, asiste a la parte final del juicio, se lamenta, pero no confiesa su crimen. En su trabajo descubren sus robos y lo despiden, sin escándalo.
Pasan los años y frente a una galería de arte vemos a dos vagabundos viejos, uno de ellos interpela al otro por robarle una limosna, y ¡oh sorpresa!, resulta que el primero es Legrand y el segundo, Goddard, hablan de su vida en los años en que no se han visto, arman un cigarro con el tabaco que hay en los bolsillos de Legrand y el papel de un cartel que hay pegado en la calle, atrás se ve que parte un auto lujosos con uno de los cuadros que había pintado Legrand.
Si bien el tema podría ser tratado como tragedia o melodrama, en vez de eso, se desarrolla como una comedia de humor negro, muy irónica y nada edificante. Definitivamente recomendable y es sorprendente que no haya un remake (afortunadamente).
Lotte Reinger y sus sombras animadas
Proximamente