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Capítulo 1

I La salida

Es extraño, un día me despierto como cualquier otro día, mi habitación está como siempre, el armario de madera desgastado de un extraño color café mezclado con gris, la caña de pescar que usaba para pescar cada fin de semana y el estante con los libros de la secundaria que planeaba tirar. Como parecía un día normal, me pongo una camisa y pantalones y salgo de mi pieza.  

Voy a ver a mis padres, papá está sentado sin hacer ruido en la silla de caoba, algo a lo que no estaba acostumbrado. Me acerco a él, y cuando lo miro de frente solo recibo una mirada vacía como si estuviese muerto. 

- Oye papá, ¿Qué pasó? ¿Dónde está mamá? 

- Ya no está. - Me dice sin emoción.  

- ¿Cómo que no está? ¿Murió? - Digo sin poder creerlo.  

Lo único que puedo hacer es correr a la habitación de mis padres y, al entrar, veo el cuerpo de mi madre oculto bajo las sábanas blancas, me acerco para intentar despertarla, pero no responde, susurro para que se despierte y, al quitarle la sábana, solo veo su rostro tranquilo. Finalmente acepto que ya se ha ido.  

Durante los siguientes días estuvimos preparando el funeral. Yo me sentía muy triste, pero papá parecía mucho más afectado que yo, apenas se molestaba en salir salvo para trabajar en la fábrica de acero o comer, aparte de eso, se mantenía solo en su habitación. Al final, yo tuve que encargarme solo de organizar el funeral de mamá con algunos de sus amigos, todas las condolencias iban hacia mí, pero no para papá, nunca fue realmente querido por los vecinos, no interactuaba con nadie ni en el trabajo ni en su tiempo libre, podría decirse que mamá era el único ser humano con el que él interactuaba de manera emocional.  

Una semana después se realizó el funeral, el día estaba nublado, la tumba para mamá, aunque no era del mejor material era lo que podíamos pagar. Vinieron unos cuantos vecinos, el dueño de la tienda con su familia y el padre de la iglesia local, así que con mi mejor traje tuve que comenzar dando el discurso.  

- Muchas gracias por venir. Estamos aquí para honrar la memoria de Sarah Featherstone, amada madre, esposa y amiga de todos. Nació y creció en nuestro querido pueblo, Belgrade, siempre estaba dispuesta a ayudar a quienes lo necesitaba y trataba a todos con una sonrisa, me crío y enseñó todo lo que necesitaba para salir adelante y, sin duda, todos la extrañaremos.  

Luego mi padre se acercó y empezó su propio discurso, lo estuvo preparando durante estos días y no estaba seguro de lo que iba a decir, pero sabía que era él el más adecuado para dar un discurso de despedida.  

- Hola a todos, soy John Featherstone, esposo de Sarah, sé que no me conocen mucho y puede que no les agrade, pero podemos estar de acuerdo en que Sarah fue la mejor persona del pueblo, siempre trataba a otros con una sonrisa, ayudaba a quienes lo necesitaban y podía ver lo bueno en cada uno de nosotros. Me ayudó en tiempos muy duros y aunque ya no esté con nosotros debemos seguir siendo fuertes por ella al mostrarnos que se puede mantener una actitud positiva frente a las mayores dificultades. Te queremos Sarah. 

Luego, el sacerdote se acercó y mientras recitaba unos versos rezando para que Dios cuide de ella, miro a papá y al verlo me preguntó qué hacer con él y cómo darle la noticia de mi partida. 

Cultura

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